30 de Mayo, Dia de la Donación
2030-05-10
Un 30 de Mayo más... Esperamos que no será un día como otros. Podremos reflexionar en profundidad sobre la donación; pero la mayoría de los que esperan en lista seguirán esperando. Si cada uno de nosotros pudiera, por un momento, ponerse en la piel de quienes necesitan un órgano o tejido para poder seguir viviendo, y vivir con calidad… Es que nunca pensamos que puede pasarnos a nosotros, o a alguno de nuestros seres queridos.
Es verdad que para aquellos que están bien de salud este tema tiende a desdibujarse. Para aquellos cuyos seres queridos no están pasando por el difícil momento de luchar y debatirse entre la vida y la muerte, la necesidad de tomar decisiones acerca de la donación es lejana, poco urgente, hasta se vuelve teórica…
Sólo resulta importante para las familias que tienen un hijo, una hermana, una madre, un esposo en riesgo de morir. Es importante para los compañeros y compañeras de un estudiante que tiene que trasplantarse y el órgano no llega… Para los colegas de una docente que está en diálisis… Es trascendente para aquellos que esperan el gesto generoso de otra familia, también sufriente, porque uno de sus integrantes acaba de morir. Y aquí estamos otra vez ante un problem:
¿Quiénes pueden pensar en los demás cuando la vida los pone a difícil prueba? ¿Cuán solidario hay que ser para equiparar el dolor de otros con el propio dolor? Ante la pérdida de un ser querido es tan difícil poder pensar la donación cuando no lo hemos reflexionado previamente. Es por eso que se hace imprescindible, al menos un día al año, reflexionar sobre nuestra posición. ¿Estaríamos dispuestos a donar nuestros órganos una vez que estos ya no nos fueran necesarios? ¿Cuáles son nuestras dudas? ¿Cuáles nuestros miedos? ¿Si el que necesitase un órgano fuésemos nosotros –o nuestros seres queridos- nos negaríamos a recibir ayuda?
Enfoquemos el problema: pensemos como sociedad, no como individuos aislados. El trasplante sólo es posible gracias a la solidaridad. ¿Cómo podríamos esperar ayuda si no estamos dispuestos a ayudar? No dejemos esta reflexión para el año que viene, hasta el próximo 30 de mayo. Pensemos ahora, pidamos información ahora, despejemos nuestras dudas ahora… El año que viene podría ser demasiado tarde para muchos.
Tomemos el ejemplo de quienes han precedido. No podemos celebrar un nuevo Día de la Donación sin recordar a los verdaderos protagonistas: aquellos que han donado, los que han decidido que la muerte no tiene la última palabra en todo. Los donantes argentinos. Esos seres admirables que le dieron la posibilidad a otros de vivir, de seguir luchando, de trabajar, de estudiar, de amar y continuar el ciclo constantemente renovado de la vida. Ellos son los pioneros de una verdadera cultura de la donación. A todos ellos, vaya nuestro respeto y permanente gratitud.
Gracias, en especial, a las ONGs, grupos de voluntarios y a toda la sociedad de la provincia que trabaja incansablemente en favor de quienes esperan.
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